A veces la vida es demasiado dura como para poder aceptarla, testimonios como los relatados por mujeres que vivieron en sus carnes las vejaciones y violaciones masivas que se produjeron en el 82 y 83 en Guatemala por miembros del ejército del ex dictador Efraín Ríos Montt así me lo demuestran.
"En la casa estaba mi hija, de unos 17 años, y dos de sus hermanos pequeños. Los soldados la desnudaron, le separaron las piernas con fuerza y empezaron a violarla, enfrente de los niños, quienes lloraban de miedo”.
A otra mujer la sacaron de noche de su casa y la llevaron a un descampado, donde la violaron y dejaron abandonada, desnuda. Cuando regresó a su casa observó horrorizada como esta era pasto de las llamas, solo pudo sacar las cenizas de su bebé de apenas 30 días de vida.
Otro testimonio de una mujer fue que cuando su tío iba por un camino con su hija y una nieta, se toparon con una patrulla militar, estos agarraron a las muchachas. A la más pequeña (siete años) la mataron, porque fueron muchos los soldados que la violaron.
“Algunos soldados estaban enfermos de sífilis o gonorrea. La orden fue que estos pasaran los últimos, cuando los sanos ya habían violado a la víctima”.
Es triste reconocer que este es el mundo que nos toca vivir a todos, seguramente muchos no podamos hacer mucho para arreglarlo, pero me cuesta creer que no tenga remedio, todos podemos hacer de este mundo algo mejor, si no lo hacen los demás seguro que uno mismo puede hacer el doble por conseguirlo. Empezando por el respeto, respeto a las mujeres que no pueden ser el blanco de la ira de aquellos que no merecen ni un minuto de esta vida que se les ha concedido. Y como digo a veces es duro comprender la vida y podemos pensar que nuestros problemas son muy duros, pero ¿tanto? Leer cosas como estas seguro que a más de uno nos hace abrir los ojos.
(Extracto de la noticia de ElPais.com realizado por José Elías)
martes, 2 de abril de 2013
lunes, 25 de marzo de 2013
Qué difícil es siempre
aceptar sin apenas rechistar,
no es algo que podamos asimilar,
es algo que tenemos que aceptar,
porque es la pura realidad.
Pensar que la vida es dura,
pero a veces te deja respirar,
momentos en los cuales poder soñar,
y creer quizás que otro lugar,
sea mejor que en el que toca estar.
Saber que tienes que abandonar,
y dejar completamente de luchar,
por aquello a lo que amar,
e intentar recordar,
que tu vida era algo más.
Los días se suceden,
más se confirma la respuesta,
aquella que de simple,
no dejas de dar vueltas,
tristemente sabes la respuesta.
Apoyado para exponer la firmeza,
que tu corazón no muestra,
pero si tu cabeza,
la que te dicta seguir adelante,
seguir con todas tus fuerzas.
lunes, 18 de marzo de 2013
¿Por qué correr?
En mi caso es sencillo me hace sentir totalmente libre, libre de todo, de todas esas cargas que a día de hoy me asfixian, de aquellas que me cortan la alegría y me borran la sonrisa, de todas esas que al acostarme creo olvidar pero que al día siguiente están ahí de nuevo en mi cabeza, sobre mis hombros, en mi corazón.
A veces creo que la propia vida es como una carrera, unos días te sientes genial y eres capaz de todo, comerte el mundo, correr hasta el final porque sabes que tú dominas todo, tus piernas, tu cabeza. Otros días de difíciles que son te hacen pensar en el abandono, en parar y reconocer el fracaso, pero en la vida no existe esa opción, sólo la de seguir adelante, la de luchar hasta llegar a la meta. Pero ¿cuál es la meta? La meta eres tú, porque sólo tu sabes que te completa, que te hace creer que has llegado a tu destino y por tanto levantar los brazos y sentirte triunfador, celebrar que has ganado la carrera más importante, la de saber que eres feliz y que nadie te lo podrá arrebatar puesto que esa medalla va atada a tu propia alma.
Por eso yo corro tanto y lo hago con todas mis fuerzas, lo hago no para abandonar mi pasado sino para llegar cuanto antes a mi futuro, necesito llegar a la meta, aún cuando mi me mente no me acompaña, pero de verdad mi corazón por fin lo haga.
A veces creo que la propia vida es como una carrera, unos días te sientes genial y eres capaz de todo, comerte el mundo, correr hasta el final porque sabes que tú dominas todo, tus piernas, tu cabeza. Otros días de difíciles que son te hacen pensar en el abandono, en parar y reconocer el fracaso, pero en la vida no existe esa opción, sólo la de seguir adelante, la de luchar hasta llegar a la meta. Pero ¿cuál es la meta? La meta eres tú, porque sólo tu sabes que te completa, que te hace creer que has llegado a tu destino y por tanto levantar los brazos y sentirte triunfador, celebrar que has ganado la carrera más importante, la de saber que eres feliz y que nadie te lo podrá arrebatar puesto que esa medalla va atada a tu propia alma.
Por eso yo corro tanto y lo hago con todas mis fuerzas, lo hago no para abandonar mi pasado sino para llegar cuanto antes a mi futuro, necesito llegar a la meta, aún cuando mi me mente no me acompaña, pero de verdad mi corazón por fin lo haga.
domingo, 10 de marzo de 2013
La cita...
"A veces no es tener que entender, a veces simplemente es tratar de aceptar."
Nabil Witte López
Nabil Witte López
sábado, 2 de marzo de 2013
Paz interior
Puede que no a todos nos llegue al mismo tiempo, ni lo haga con la misma fuerza. Que pasemos toda una vida en su búsqueda para no encontrarla jamás o que simplemente te encuentre cuando más perdido te halles, pero una vez la encuentras te das cuenta realmente de lo afortunado que eres, de lo maravillosa que es la propia vida por la de oportunidades que te da y te hace seguir hacia delante, no mirar atrás, para saber cual es tu sitio, el sitio en el que has de estar. Siempre me he dicho: "¿Qué le ofreces al mundo para que el mundo te ofrezca algo?" y ahora lo se, y es ese sentimiento el que me hace saber que he llegado a la paz interior, mi alma ya está tranquila, se que mi corazón volverá a latir, volverá a sentir, aunque no tengo prisa se que cuando lo haga de nuevo, lo hará hasta el fin de los tiempos.
miércoles, 27 de febrero de 2013
jueves, 21 de febrero de 2013
Luna de mis sentimientos
Luna iluminada,
que permaneces en el cielo,
por siempre anclada,
con tu sonrisa,
totalmente descarada,
me arrebatas el alma,
al dejarla embriagada,
de tu misma esencia,
que jamás será retomada.
Toda una vida para observar,
el tiempo pasar,
y de tu rostro enamorar,
como sí yo fuese,
otro astro más,
que quizás piense,
que te pueda tocar,
pero que la distancia,
me ha de situar,
donde debo estar.
Escucho en el silencio,
voces que me nublan,
por completo el pensamiento,
que me dejan en desconcierto,
al pensar que te estas desvaneciendo,
pero me asomo cada madrugada,
a través de mi ventana,
para ver como luce,
como luce mi amada.
Luchando cada mañana,
para que no sea más prolongada,
la presencia del sol en mi morada,
y que el ocultar haga,
su acción más aconsejada,
y dar paso a la más deseada,
en mitad de una noche estrellada,
que eres tu mi dulce luna,
lo serás eternizada.
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